La ecoansiedad es un malestar emocional, mental o físico intenso que surge como respuesta a las amenazas vinculadas al cambio climático, según la definición de UNICEF. No es un capricho ni una moda: es una reacción entendible frente a un problema real.
Entre enero y julio de 2023 la tasa de suicidios en Colombia aumentó un 15,73 % frente al mismo periodo de 2022, según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, y pasó de 1.564 a 1.810 casos. En paralelo, la Organización Mundial de la Salud reconoce desde 2022 que el cambio climático plantea graves riesgos para la salud mental y el bienestar.
Dos crisis que parecían separadas, la salud mental y la sostenibilidad ambiental, hoy se cruzan en el mismo consultorio. Si trabajas en Psicología en Cali o ya ejerces, es probable que lo estés viendo: pacientes que no solo cargan ansiedad por su vida personal, sino también por el futuro del planeta.
La Organización Mundial de la Salud identifica tres vías distintas por las que la crisis climática impacta la mente de las personas.
Vías de impacto del cambio climático en la salud mental, según la OMS
| Vía | En qué consiste |
|---|---|
| Exposición directa | Vivencia de eventos extremos como inundaciones, incendios o sequías. |
| Impacto socioeconómico | Cuando el cambio climático afecta la seguridad alimentaria o los ingresos de una familia. |
| Concienciación | La angustia que surge solo de estar informado sobre la crisis ambiental, incluso sin vivirla directamente. |
Lo importante para la práctica clínica es el encuadre: la ecoansiedad debe entenderse como una respuesta natural ante una situación global preocupante y no necesariamente como un trastorno de salud mental. El problema aparece cuando esa preocupación paraliza a la persona o interfiere con su vida diaria.
Antes de sumar la variable ambiental vale la pena mirar el terreno donde ya estamos parados. La más reciente Encuesta Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud, aplicada a más de 110.000 personas en los 32 departamentos, deja un diagnóstico claro.
Ese último dato debería preocupar a cualquier profesional de la salud: hay una brecha enorme entre la necesidad y la atención oportuna. Es justamente la brecha que la Ley 2460 de 2025 busca cerrar al eliminar la exigencia de remisión médica para acceder a consulta psicológica.
Pensar la salud mental y la sostenibilidad juntas no es una tendencia pasajera. Es reconocer que el bienestar psicológico depende también del entorno: del acceso a agua, del aire que se respira, de la estabilidad económica de una comunidad.
La psicología de la salud, con su mirada biopsicosocial, es precisamente el campo llamado a integrar estos factores en el diagnóstico y la intervención. No se trata de añadir un tema nuevo a la consulta, sino de reconocer un determinante que ya estaba operando.
Algunas líneas de trabajo que ya se están explorando en la práctica clínica y comunitaria.
- Incluir preguntas sobre percepción ambiental y situación económica en la anamnesis de salud mental.Este último frente, el del trabajo con comunidades y territorios, es el terreno propio de la Maestría en Acompañamiento Psicosocial del campus Cali, que aborda la intervención colectiva más allá del encuadre individual.
Formarse en un programa como la Maestría en Psicología de la Salud, en el campus Cali, da herramientas para abordar el proceso de salud y enfermedad desde una perspectiva integral: no solo el síntoma individual, sino los factores ambientales y sociales que lo rodean.
Ese tipo de formación prepara para diseñar programas de promoción y prevención que respondan a los desafíos actuales, incluidos los que trae la crisis climática, y para trabajar en escenarios intersectoriales, desde lo comunitario hasta lo institucional. Para quienes están evaluando el paso al posgrado, la referencia de cuánto gana un psicólogo en Colombia ayuda a dimensionar el retorno de esa decisión.
La salud mental de las personas y la salud del planeta ya no se pueden atender por separado.
Es un malestar emocional, mental o físico intenso que surge como respuesta a las amenazas vinculadas al cambio climático, según la definición de UNICEF. Es una reacción entendible frente a un problema real, no un capricho ni una moda.
No necesariamente. Debe entenderse como una respuesta natural ante una situación global preocupante. Se convierte en un problema clínico cuando la preocupación paraliza a la persona o interfiere con su vida diaria.
El abordaje pasa por no patologizarla: incluir la percepción ambiental en la evaluación clínica, diseñar espacios grupales para procesarla, articular la promoción de la salud mental con acciones comunitarias de sostenibilidad y fortalecer las redes de apoyo social.